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José Luis Cuevas
Dos Ensayos

Dos ensayos

El Centro de la Imagen presenta dos ensayos visuales recientes del fotógrafo José Luis Cuevas: Sobre la resistencia de los cuerpos y Nueva era. Si previamente el formato editorial sirvió al autor para desarrollar la narrativa de sus relatos, esta muestra es una oportunidad para ponerlos en el espacio. Mediante la libertad de soportes y formatos hemos desarrollado los contenidos considerando el desplazamiento del espectador. Hemos hecho esa museografía para la recepción de un público activo que se mueve en el entorno arquitectónico. Es así que proponemos la lectura de cada una de las series individualmente, pero a la vez éstas operan de manera parabólica, no lineal, más bien en un eterno retorno en el que se trenzan y se re-significan, mas se mantienen separadas, en su contenido y en su estética.

Los ensayos fotográficos de Cuevas entrañan una combinación de factores semánticos y formales que se detonan sin nunca sistematizar las lecturas posibles. Se producen como en escritura automática, son retadores de la mirada. En la obra de Cuevas el humor surge del mismo lugar que el horror, y no se puede evitar caer en el voyerismo al que incitan sus imágenes. El autor apuesta por una estética de lo grotesco como postura política; la ironía, incluso cierto cinismo, sirven para obviar su tacto crítico. En la fisionomía de lo anormal, entre lo deforme y lo macabro, encuentra un espacio lúdico para enfrentar a los convencionales cuerpos del progreso, los humanos Barbie de la sociedad totalitaria, la blanquitud dominante. Sus cuerpos desafían la proporción y la armonía canónicas de occidente, se descuadran de la normativización impositiva, por ello sus antropomorfismos califican como monstruosos.

El arte fotográfico de Cuevas raya en el estudio clínico, hace retratos de individuos singulares que, en conjunto, conforman tipologías. Al tiempo que se sube a una ambulancia para hacer periodismo de nota roja y así accede a la morgue para retratar la fiambre. En la obra de Cuevas, subyace la pregunta: ¿De qué estamos hechos? Cuerpo, deseo y repulsión. Carne, cenizas y polvo cósmico.

Como el artista no alcanza a capturar todo lo que percibe en la calle, por ello también organiza performances en su estudio, en los que provoca catarsis: exacerbación física y psicológica de las emociones y los deseos de sus modelos, logrando que sus impulsos reprimidos se subleven de la rostridad controlada. Cuevas contrata a sus modelos, paga por ver… ¿Ver qué? ¿A quién? ¿Qué tipo de cuerpos, qué tipo de humanos? Estos castings apelan desde el arte a nociones como las de sometimiento y explotación: comprar el tiempo, la intimidad del otro para verlo a tu antojo, fotografiarlo. Cuevas se sirve del sistema capitalista para ofrecernos la posibilidad de contemplar.

Sobre la resistencia de los cuerpos

Este ensayo habla de la relación entre los cuerpos y las máquinas, no como la idealización cyborg-futurista, sino desde la distópica realidad de la explotación del hombre por el hombre. La merma, la erosión que producen entre sí cuerpo y máquina al coaccionarse en el sistema de producción capitalista. La relación de los cuerpos con la modernidad, vista desde los empleados de la industria, los choferes, la gente de limpieza y de vigilancia, que silenciosamente ponen en marcha, desde primera hora, al sistema que a su vez los explota cada día.

Este ensayo está dedicado a los cuerpos de los obreros, de los más despojados en pro del progreso, los que mueven la maquinaria ¿Cómo se relacionan con su par mecánico? ¿Qué ha hecho del cuerpo de ese hombre conducir un camión, ante el volante por décadas? ¿Cómo es la desnudez bajo el uniforme de la obrera obesa que trabaja en la maquiladora? y ¿Cómo lucen las cicatrices de quienes manejan maquinarias pesadas, altas temperaturas, planchas de acero?

Cuerpos que no se ajustan a los modelos físicos creados por los medios de comunicación, el arte y la moral clásica. Volúmenes y formas que se contraponen al cuerpo estetizado. En la voluptuosidad de estos cuerpos, en su fehaciente materialidad, se anulan las pretensiones de belleza establecidas por la modernidad triunfante; por el contrario, estos cuerpos responden a las imposiciones de una modernidad traidora o traicionada que les tocó cargar a cuestas y desde abajo.

Nueva era

Este ensayo tiene una narrativa contenida que crea una atmósfera siniestra, nos eriza la piel; habla de las vías por las que se pierden las almas. Al observar un anhelo espiritual lóbrego e infructuoso, el autor produjo esta serie, resultado de estar con su cámara testimoniando rituales, sectas, brujerías, falsos profetas, iglesias del fin del mundo, neo-bautismos.

Este fenómeno tan contemporáneo hace estallar sobre nuestras conciencias la urgente necesidad de una fe. En las orbes de cemento y acero, un vacío espiritual general, casi desahuciado, empieza a rescatar de entre las chatarras made in China un esoterismo mestizo, ecléctico en su composición posmoderna y peligrosamente mesiánico:

  • El fin del mundo se acerca
  • Toda esperanza se acabará
  • Ya las señales se están cumpliendo
  • Se están cumpliendo como escrito está.
  • Rezo en Santa sangre (Alejandro Jodorowsky, 1989)

En ocasiones, la falta de luz ante la desesperación y la injusticia, hace que algunos tomen la senda oscura, el camino del mal. De ellos hace retratos Cuevas, cargados éticamente con la insignia de la caída, la corrupción, la lujuria, el odio y las venganzas amargas. Esos golosos de adversidad, componen este ensayo revelador. A la vez que, tras la apoteosis nocturna, en la tierra aun candente, entre las cenizas de la poscatástrofe, hay lugar para la esperanza: en un cerro que reverdece una joven morena alimenta con su pecho a la Nueva era, recién parida.

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