Jorge Soldado

Juan Antonio Sánchez Rull


Editado por Conaculta, Cenart, Centro de la Imagen, 2010
40 pp.
1000 ejemplares
Pasta dura
De venta en Librerías Educal


Cuando las bombas dejaron de caer y las aves cubrieron el sol, Jorge Soldado levantó la mirada y una piedra muy pequeñita se le metió al ojo. Así, sin pensarlo, como los gatos se lamen las patas y los moscos nos chupan la sangre, Jorge Soldado se puso a llorar para quitarse la tierra de la cara. Luego Jorge Soldado caminó nueve días cargando una enorme mochila llena de balas.

Al décimo día, se acordó que la guerra había terminado. Así que se sentó a descansar en el frío de la noche y para entrar en calor quemó su mochila. Guardó una bala en su bolsillo y el resto las tiró al río. Soñó con el rostro y el beso y el adiós de su mujer. Soñó con una casa que se derrumbaba y de la que mil leones salían huyendo. Soñó también que moría ya de viejo y cobijado en el abrazo de su padre. Pero ese último sueño no lo recordó porque el río cálido de su orina brillando en el sol lo despertó. Caminó y caminó.

Jorge Soldado se alejó en dirección a su ciudad, a su casa, a su habitación, a su ropero, al cajón donde su traje café olía a perfume. Caminó hacia sus zapatos boleados y hasta el sonido de su gato rasgando los sillones. Reconoció su casa pues era la única que aún tenía los cuatro muros levantados. Reconoció su sillón porque la tela estaba hecha jirones.- Jorge Villalobos

Edición ganadora de la Feria Internacional de Libros de Artista 2009.








JORGE SOLDADO








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